Los que buscan ganarse el cielo por sus buenas obras saben que no han hecho lo suficiente; todavía les falta algo y tienen que seguir esforzándose más. Nunca están seguros.
Otros han perdido toda esperanza, quizás porque su oscuro pasado los persigue y su conciencia los acusa, haciéndoles creer que ya no tienen posibilidades de salvarse.
El Evangelio es una buena noticia para todos, porque la salvación es un regalo. Así lo explica claramente la Biblia en Efesios 2.8-9: “Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”. Alguien pudiera decir: “No puede ser así de fácil”. ¿Quién dijo que fue fácil? Un regalo siempre es fácil para el que lo recibe, pero no para el que lo ofrece. Para Dios no fue nada fácil pagar el precio de la salvación. Jesús, el Hijo de Dios, fue a la cruz y sufrió el castigo que nosotros merecemos por nuestros pecados para que podamos ser salvos. Ese regalo de la salvación fue comprado a un precio muy costoso: la sangre de Jesucristo.
Hay más. Dios puede ofrecer la salvación como un regalo porque:
- Jesús ya lo hizo todo. Él dijo desde la cruz: “Consumado es”, Juan 19.30. Eso quiere decir que ya todo está terminado.
- No hay nada que podamos agregar a lo que Jesús ya hizo. Dice Romanos 8.34: “Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros”. ¿Podría usted ofrecerle a Dios algo más valioso que lo que Jesús ya hizo?
- La Biblia así lo dice. “El regalo de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor”, Romanos 6.23 NVI. Esto es lo que permitió que el ladrón en la cruz junto a Jesús pudiera ser salvo tan solo unos momentos antes de morir, aunque había vivido una vida criminal.
Si usted le diera un regalo a alguien, seguramente se ofendería si esa persona le ofreciera dinero para pagárselo. De la misma manera, intentar ganarse la salvación por obras es un insulto a Dios y un menosprecio a la obra de Cristo en la cruz.
Un regalo solamente hay que recibirlo, y así es la salvación. Usted puede ser salvo hoy mismo al recibir la salvación por fe en Jesucristo.
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